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Cómo afecta el exceso de ruido a la salud de la plantilla y cómo reducirlo

Nacho Galeano
Por Nacho Galeano el miércoles 5 de diciembre de 2018
Consultor experto en Empresa Saludable.

Existe un factor en muchos entornos laborales que supone una molestia y no nos permite concentrarnos al 100% en las tareas que estamos haciendo, especialmente si no es algo mecánico y requiere de una plena atención. Es el ruido ambiente que se genera en los espacios compartidos de trabajo que, aunque quizás no seamos conscientes, provoca distracciones, aumenta los niveles estrés, incita a la irascibilidad, contribuye a empeorar la relación entre compañeros/as, reduce la productividad e incrementa el riesgo de sufrir accidentes laborales.

La exposición diaria a elevadas dosis de ruido constante puede llegar a provocar problemas de salud importantes. El sonido por encima de 80 dB durante toda una jornada laboral de forma prolongada en el tiempo produce pérdidas de audición y otros problemas relacionados con el oído. Además, el exceso de ruido puede provocar perturbaciones del sueño, alteraciones en el aparato digestivo y en el sistema circulatorio, aumento de la sensación de fatiga y también se ha asociado a un mayor riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Incluso en el caso de mujeres en estado de gestación expuestas a niveles de ruido elevado de forma continuada puede producir una pérdida auditiva en el bebé y estar asociado a mayor riesgo de partos prematuros y a un retardo del crecimiento intrauterino.

Según recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Environmental Protection Agency (EPA) los niveles de sonido seguros se encuentran alrededor de los 65 dB, que para hacernos una idea sería un poco más que el valor que alcanza una conversación normal en una oficina.

Las fuentes de ruido más comunes que podemos encontrar en una oficina son:

  • Los constantes tonos de llamada de teléfonos tanto móviles como fijos.
  • Conversaciones con un tono más elevado de lo normal, ya sean cara a cara o por teléfono.
  • Constante repiqueteo de teclados y ratones.
  • Ruido producido por los equipos de la oficina, como impresoras, fax, fotocopiadoras, etc.
  • Sonidos constantes como el girar de las aspas de un ventilador de ordenador.
  • Aparatos de aire acondicionado.
  • Ruidos procedentes del exterior, como el tráfico, las sirenas de los servicios de emergencia, etc.
  • El ruido ocasionado por el mobiliario, como el movimiento de sillas o el cierre de puertas, cajones y armarios.

Estos ruidos e interferencias se ven agravados por una mala distribución de los espacios de trabajo y el exceso de gente en oficinas que no están lo suficientemente preparadas para dar cabida a tantas personas.

Cómo reducir el ruido ambiente en la oficina

Aunque cada persona puede tolerar diferentes niveles de ruido, se considera que para un espacio de trabajo en el cual hace falta concentración lo ideal es no superar la barrera de los 45 dB.

Para intentar combatir el ruido en la oficina y prevenir los problemas de salud aquí van unos cuantos consejos:

  • Habilitar espacios silenciosos en la empresa para aquellas personas que necesiten un momento de más concentración para sus proyectos.
  • Ubicar las actividades más ruidosas en zonas alejadas de las tareas que más concentración necesitan.
  • Fomentar el teletrabajo desde casa o desde otro lugar tranquilo para aquellas personas que necesiten concentrarse en una tarea.
  • Poner techos altos, ya que así el ruido tiene que recorrer más espacio y no consigue llegar tan lejos.
  • Distribuir adecuadamente el mobiliario.
  • Usar muebles curvos ya que con esta forma el sonido le cuesta más propagarse.
  • Usar materiales aislantes para paredes, puertas, muebles, etc.
  • Poner los teléfonos móviles en modo vibración para evitar los tonos de llamada y mensaje.
  • Programar alarmas visuales en teléfonos fijos para no tener que escuchar su sonido cuando entre una llamada.
  • No usar altavoces para hablar por teléfono.
  • Juntar los equipos de impresión, fax, fotocopias en una estancia separada.
  • Adquirir equipos y aparatos, como ordenadores, teclados, aires acondicionados, etc., más nuevos y silenciosos.
  • Colocar las CPU de los equipos informáticos debajo de los escritorios para mortiguar el ruido de los ventiladores.
  • Fomentar las conversaciones en un tono de voz medio-bajo.
  • Decorar con objetos que absorban el sonido, como plantas.
  • Evitar conversaciones entre compañeros/as en los espacios de trabajo y reservarlas a las zonas de descanso.
  • Disminuir el número de personas en los espacios comunes.
  • Instalar mamparas separadoras.

Aplicar estas pautas y consejos en la oficina mejorará el estado anímico y la salud física de las personas trabajadoras, favoreciendo su rendimiento mediante la creación de un entorno de trabajo más beneficioso para ellas y alineado con la creciente tendencia hacia la Empresa Saludable.

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