Tiempo de lectura aproximado: 2 minutos

Trascender al ego

Helena López-Casares
Por Helena López-Casares el martes 23 de enero de 2018
Doctora en Neurociencia Cognitiva de las Organizaciones. Colaboradora habitual de Criteria

El ego es la voz que finge ser nosotros. Es un sonido estridente que perturba nuestro bienestar y nos somete a una gran tensión. Nuestro ego está compuesto por múltiples yoes que actúan como auténticas personas en nuestro interior.
Cuando una persona tiene un ego exacerbado muestra dificultades para conectarse consigo mismo y con los demás. Una persona egocéntrica es incapaz de ponerse en los zapatos de los demás, es decir, no puede sentir empatía plena, uno de los principios sobre los que se asienta la inteligencia emocional. La razón la encontramos en el hecho de que esa persona está atrapada en el lado oscuro de sí misma y es incapaz de ver a los demás.

La empatía es el elemento que facilita el progreso de las relaciones humanas, ya que es la capacidad de ver al otro, de leerlo emocionalmente, de comprender su contexto y de adaptarse a los requerimientos de cada situación, evitando herir a los demás a través de la frialdad, la insensibilidad y la insolidaridad.

Los casos de personas que sobreestiman sus habilidades por encima de los límites admisibles y tienen una necesidad excesiva de admiración y afirmación rozan el narcisismo. Manifiestan un enamoramiento de sí mismos o una vanidad basada en el ego. El concepto proviene del mito griego del joven Narciso, quien se enamoró insaciablemente de su propia y hermosa imagen reflejada en el agua y acabó de forma dramática, arrojándose a las aguas incapaz de dejar de admirar su belleza. Según la mitología, en el lugar donde su cuerpo cayó brotó una hermosa flor que hizo honor al nombre y a la memoria de Narciso. Hay muchas variedades de esta flor, todas preciosas, pero en lo que no todo el mundo se pone de acuerdo es en si su aroma es o no agradable.

Algunas variedades son realmente empalagosas y su intensidad puede cansar o aturdir, al igual que una personalidad excesivamente narcisista.

Los rasgos más visibles del egocéntrico se concentran en los siguientes puntos:
  • Reclama una atención excesiva.
  • Cree que se lo merece todo.
  • Anula a los demás.
  • Piensa únicamente en su propio beneficio, gustos y comodidades.
  • Carece de empatía.
  • Su comportamiento es arrogante y soberbio.

El ego está provisto de muchas máscaras, sombras y mecanismos automáticos que nos alejan de nuestros propósitos más legítimos. Es quien nos lleva a cometer una y otra vez los mismos fallos y a caer en los mismos comportamientos nocivos. Para trascender al ego debes reconciliarte contigo. Busca tu equilibrio interior en todo lo que hagas en tu vida, descubre lo que realmente eres y retorna a tu esencia. Este camino de trabajo interior te hará crecer y acceder a esa luz que albergas y que el ego no deja que brille.

Si te ha gustado esta entrada, ¡compártela!
    

No te pierdas ningún artículo. ¡Suscríbete a nuestro blog!