¿Qué papel juega la formación en la transformación digital?

Publicado por Gema García el lunes 7 de noviembre de 2016
Tiempo de lectura aproximado: 2 minutos

La formación es un instrumento vital para cualquier organización. Se trata de una valiosa herramienta que nos permite llevar a cabo el proceso de adaptación al momento de cambio actual basado en la transformación digital de los negocios.

Saber explotar la potencialidad de las redes sociales, la automatización de tareas, el big data y, en general, el nuevo modelo de sociedad y de organización empresarial,  marcará la diferencia entre el éxito y el fracaso de una empresa.

La relación de la formación con este momento de transformación que vivimos se aborda desde dos perspectivas:

  • Como herramienta de apoyo al cambio para las personas y organizaciones.
  • Como proceso que también debe adaptarse al nuevo modelo.

Desde el lado de la formación en la empresa como herramienta de apoyo al cambio, debemos tener en cuenta estos 5 consejos:

  • Comunicar y formar en los nuevos procesos. El punto de partida son los nuevos procesos centrados en el entorno digital. Cada persona debe conocer su papel en el flujo de procesos: hacer a las personas parte importante de la nueva estructura digital, pasando a formar parte del ADN del propio proceso de cambio.
  • Digitalizar la plantilla desde un punto de vista formativo y dirigido, de forma prioritaria, a los “no nativos digitales”. La base de conocimiento debe ser sólida y solvente.
  • Promover la proactividad, creatividad e innovación como combustibles del proceso, habilidades cuyo entrenamiento resulta prioritario.
  • Medir los progresos del nuevo modelo digital.
  • Adaptar las estrategias empresariales a los resultados del nuevo modelo digital.

Desde el punto de vista de la adaptación de los procesos de formación al nuevo modelo digital, hay que considerar:

  • Adaptarse a la regla del 70-20-10 de Charles Jennings. Según esta regla el 10% de nuestro aprendizaje se apoya en un modelo formal y depende de un docente que despliega su conocimiento en un aula, el otro 20% es social y colaborativo entre todas las personas trabajadoras que participan en la formación y nace de ellas mismas, y el 70% restante se basa en la experiencia y la práctica que se desarrolla en su mayor parte ya fuera del aula.
  • Crear itinerarios formativos adaptados a cada persona, a su experiencia y conocimientos previos. Se deben abandonar los planes de formación cerrados y diseñados sin tener en cuenta las personas que van a participar en ellos.
  • Combinar los diferentes modelos formativos: presencial, e-learning, blended. Cuanto más abierto y más flexible sea el modelo, más éxito y aceptación tendrá entre las personas receptoras.
  • Crear redes de aprendizaje interno. La filosofía de las redes sociales aplicada a las organizaciones y a sus necesidades formativas.
  • Innovar como base de cualquier proceso formativo.

En definitiva, la formación es un instrumento clave en la transformación digital de las empresas. Se trata de un pilar sobre el que asentar todos los cambios que se vayan a producir en los procesos de trabajo. Sin embargo, no debemos olvidar que la formación también está sufriendo su propia transformación digital, lo que se deberá tener en cuenta para diseñar programas adaptados a la nueva realidad.

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