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Productividad en el teletrabajo: 6 claves para que sea un éxito

Begoña Riva
Por Begoña Riva el viernes 9 de octubre de 2020
Directora de Personas y Talento en Criteria.

El pasado mes de marzo muchas compañías se veían obligadas a implantar la modalidad de teletrabajo entre sus plantillas de forma rápida e improvisada. A la falta de preparación a nivel tecnológico y organizativo se añadía además la falta de cultura empresarial sobre esta forma de desarrollar la actividad, haciendo aflorar dudas sobre la productividad del trabajo en remoto y creando una preocupación adicional en los equipos gestores.

No obstante, esta modalidad de trabajo está ampliamente implantada en otros países y es una medida generalizada en grandes compañías, además de ser una tendencia que adquiere cada vez más fuerza en pymes y start-ups.

Parece evidente que el teletrabajo aumenta la productividad, tal como señala este estudio de CaixaBank Research, debido a que “el trabajo en remoto genera un ambiente que favorece la concentración, un menor número de paradas por turno trabajado y ahorros a la empresa en términos de coste de espacio y por una menor rotación de los trabajadores”.

 

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Pero para que la productividad durante el teletrabajo explote es imprescindible que la cultura de las organizaciones esté alineada con esta forma de operar y que tenga en cuenta las siguientes consideraciones:

 

Smartworking, el trabajo en remoto es un sistema basado en la confianza.

El hecho de que la plantilla sepa claramente cuáles son sus objetivos y no se sienta cuestionada sino provista de la información y herramientas para alcanzar sus metas será la base del éxito de esta modalidad.

 

La organización de tareas, clave para poder dimensionar la productividad.

Pasar de realizar un seguimiento de todas las acciones que realiza el/la empleado/a a definir qué objetivos o tareas son prioritarias para la compañía o la posición en concreto ayudará a fortalecer la cultura y conciencia de autogestión en esa transición al nuevo modelo de trabajo.

 

Calidad vs cantidad, “cambiamos el chip” y hablamos de plazos.

La finalidad de que la persona trabaje un número determinado de horas deja de tener sentido, el interés se centra en que, contando con las herramientas de autogestión necesarias, se cumpla objetivos concretos y la plantilla pueda apoyarse en la tecnología para ello. Términos como, cargas de trabajo, prioridades y plazos cobran más sentido para una buena planificación.

 

Objetivos e indicadores de desempeño en el teletrabajo, seguimiento y evaluación

Contar con datos de referencia o KPIs nos permitirá valorar de manera objetiva el nivel de actividad de la plantilla que trabaja a distancia evitando sesgos y dotándonos de métricas objetivas para evaluar la productividad. Una buena definición de indicadores, unos objetivos claros y realistas, específicos, mesurables y asequibles, así como acotados en el tiempo serán imprescindibles para una buena implementación de este sistema de trabajo.

 

Herramientas para medir el teletrabajo, aliadas de los resultados.

Diversas herramientas tecnológicas nos facilitarán el registro y seguimiento de los indicadores de referencia que hayamos definido y nos ayudarán a gestionar el tiempo de trabajo de los equipos y a identificar puntos críticos sobre los que actuar. Soluciones como Giitic, Toggl, Sesame o Monday nos darán una medición de la productividad en el teletrabajo.

 

Comunicación y transparencia, piezas clave en el nuevo modelo de trabajo en remoto.

Cobran aún más importancia bajo este modelo los canales de comunicación entre la empresa y la plantilla, no solo con la finalidad de acceder a información importante para evaluar la productividad en el teletrabajo, también para ayudar a la persona trabajadora en remoto a entender cuál es su misión, brindarle apoyo, dar respuesta a las dudas que le puedan surgir y fortalecer la “cercanía virtual” y su sentimiento de pertenencia. Unas herramientas de comunicación ágiles, con mensajes claros y basadas en la transparencia pasan a ser imprescindibles para el éxito del modelo.

 

En conclusión, para que la productividad en el teletrabajo no se vea lastrada y pueda aumentar, será imprescindible abordar la estrategia empresarial para integrar nuevos modos de definir y medir objetivos, encontrar otras maneras de organizar las cargas y tiempos de trabajo y establecer modelos de comunicación alternativos.

Estos elementos, junto con la confianza y la capacidad de autogestión, deben pasar a formar parte de la cultura corporativa y serán la base del éxito de este sistema que, sin duda, ha llegado para quedarse.

 

Nueva llamada a la acción

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