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¡Motivado/a y duchado/a de casa!

Iván García
Por Iván García el jueves 10 de mayo de 2018
Consultor experto en Empresa Saludable. Coach Integral de Salud. Formador experto en comunicación, motivación y liderazgo. Conferenciante.

Con la cantidad de horas que nos pasamos en él, no iba a dejar de ser el trabajo un reflejo de la vida en general. En la mayoría de los casos nuestra actitud dentro del entorno laboral muestra la manera que tenemos de relacionarnos fuera de él, nos podemos sentir perfectamente identificados/as.

Paremos un momento a observarnos; en contadas ocasiones (por no decir nunca), encontramos motivante aquello que nos obliga a levantarnos pronto cada día, soportar un atasco, trabajar 8, 10, 12 horas, aguantar a un/a jefe/a que no conoce la empatía o a un/a compañero/a a quien nadie le ha explicado qué es gracioso y qué no lo es, salir del trabajo para entrar en tu vida personal o familiar y así hasta que nos vamos a dormir con la esperanza de que mañana será diferente. Pero sabemos que no lo será.

Por eso, si no eres un Ghandi del mundo empresarial, introduce este mantra en tu cabeza y vivirás mejor: "¡Motivado/a y duchado/a de casa!".

Lo segundo ya lo doy por hecho, por tanto hay que incidir en lo primero y para ello:

  • Automotívate. Busca tu propósito, tu objetivo, qué encuentras de bueno en lo que te pasa, para que no hayas decidido marcharte. Cualquier argumento incluso el económico es bueno, porque es tu argumento. Empieza en el coche de camino al trabajo, déjate llevar, sube la música y vuélvete imparable.
  • Pasa de la queja a la acción. La queja, esa actitud que cuando la ves en los demás te molesta y en ti es una manera lógica de expresarte. No más, si expresas un problema, da una solución, una posible alternativa. Hay mil maneras de decir las cosas, el lenguaje crea realidades y tú solo haces que ser negativo/a.
  • Cambia tú. Ese e-mail amenazante, esa persona inaguantable, ese/a jefe/a frustrante, van a seguir estando ahí, no lo vas a poder cambiar. Cambia tú la manera de relacionarte con todos eso y verás como todo es diferente, como empiezan a descubrirte. Cambia tu pequeño microclima de confort y verás como el resto del universo empieza a descubrirte.
  • Gestiona tus emociones. No hay emociones buenas o malas, no las podemos controlar, aparecen de repente, pero sí podemos gestionarlas. Simplemente plantea cuánto vas a dejar que te afecten.

Según estudios recientes, sobre un 80% de las cosas por las que nos preocupamos al final no pasaránSi eres una de esas personas que reconoce preocuparse por todo, felicidades, porque aceptarlo es el primer paso para poder cambiarlo. Si no te sientes identificado/a con esos porcentajes, felicidades, estas mentalmente muy trabajado/a o tienes una valoración de ti mismo/a elevada que dentro de unos límites realistas y controlados te harán vivir mejor.

Recuerda que hoy puede ser un gran día... O no, pero sin duda depende de ti, no dejes esa responsabilidad en otras personas.

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