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La prevención de la fatiga visual en el trabajo

Nacho Galeano
Por Nacho Galeano el martes 4 de septiembre de 2018
Consultor experto en Empresa Saludable.

Se van acabando las vacaciones para la mayoría de personas y toca volver al puesto de trabajo después de haber estado descansado durante unas semanas, lo que provocará la reaparición de aquellas pequeñas dolencias y molestias derivadas de las tareas habituales del día a día que ya habíamos olvidado.

Una de estas dolencias es la fatiga visual -astenopia en términos médicos- que se caracteriza por presentar síntomas como enrojecimiento, escozor, hinchazón o mayor sensibilidad en los ojos y párpados, lagrimeo, dificultad para enfocar, visión borrosa, visión de manchas, sensibilidad a la luz, dolores de cabeza, mareos o dolor cervical, entre otros.

La astenopia es cada vez más habitual debido al aumento de la cantidad de dispositivos con pantalla que utilizamos en nuestra vida y al excesivo tiempo que les dedicamos: smartphones, tablets, ordenadores, televisores, videoconsolas...

Estos aparatos nos obligan a estar enfocando continuamente, hacen que parpadeemos menos al absorber nuestra atención y concentración, y emiten luz azul-violeta, la que más energía tiene por su corta longitud de onda, y que se relaciona con la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE).

Según datos recogido por el Colegio Oficial de Ópticos y Optometristas de Catalunya (COOOC) existen estudios que demuestran que entre el 50% y el 90% de las personas que se exponen a pantallas durante más de dos horas al día refieren molestias visuales, lo que se ha llamado "Síndrome visual informático" (SVI).

De acuerdo con el COOOC, las personas menores de 30 años pasan una media de 10,5 horas al día delante de una pantalla, con un 80% de afectadas por molestias visuales; las de entre 30 y 60 años pasan una media de 9 horas al día delante de la pantalla, con un 67% de afectadas por molestias visuales; y las mayores de 60 años pasan una media de 3,8 horas al día delante de la pantalla, con un 50% de afectadas por molestias visuales.

Como se puede constatar, la reducción del número de horas de uso de dispositivos se refleja en el porcentaje de afectación del SVI.

Pero la fatiga visual puede aparecer también por otras causas, como la mala iluminación, el paso de luz natural a luz artificial, la lectura o el estudio durante un periodo de tiempo prolongado, la conducción, los ambientes con humos o la costura, entre otras actividades que exijan un esfuerzo muscular excesivo durante un largo rato.

No hay que confundir la fatiga visual, derivada de este sobresfuerzo muscular puntual, con la vista cansada, que es una pérdida de capacidad para enfocar que se produce como consecuencia del paso de los años.

Medidas de prevención de la fatiga visual

  • Descansar la vista. Para ello, se puede aplicar la regla 20-20-20: apartar la mirada de la pantalla durante 20 segundos cada 20 minutos enfocando a una distancia de 20 pies (unos 6 metros). Una opción es aprovechar para realizar otra actividad como una llamada o levantarse del puesto para pasear la mirada y no mantenerla fija. Para facilitar la realización de estas pausas el COOOC ha desarrollado la aplicación de ordenador OKVisión.
  • Parpadear con frecuencia para evitar la sequedad de ojos y usar gotas de lágrima artificial si fuera necesario.
  • Aplicar agua fría por encima de los ojos para relajar la vista.
  • Mantener las pantalla limpias de polvo y huellas que puedan reducir su claridad y dificulten su visualización.
  • Evitar reflejos sobre las pantallas, ya que exige un sobre esfuerzo.
  • Ajustar la resolución, el contraste y el brillo de las pantallas para que la imagen sea más clara y mejorar la legibilidad de los textos.
  • Iluminar de forma adecuada el entorno utilizando luz indirecta y natural, si es posible, y orientando el mobiliario de manera que la luz que entra por las ventanas no genere reflejos.
  • Acudir a revisiones oftalmológicas periódicas.
  • Utilizar gafas con un tratamiento antirreflejante y a ser posible que incorporen un filtro específico para la luz azul.
  • Colocar el material de trabajo lo más cerca posible de la pantalla para minimizar los movimientos de ojos y los cambios de enfoque.
  • Dirigir el aire acondicionado o la calefacción de manera que no impacten directamente en el rostro.
  • Adoptar una postura correcta, con la espalda recta apoyada en el respaldo del asiento, los pies en el suelo y la pantalla un poco por debajo de la altura de los ojos y a medio metro de distancia.
  • Masajear suavemente en círculos el contorno de los ojos, las sienes y los pómulos.
  • Permanecer a oscuras en una habitación con los ojos cerrados, u ocultarlos con las palmas de las manos, volviendo poco a poco a la luz pasado un rato.
  • Realizar ejercicios oculares.

 Ejercicios oculares

  • Con los ojos abiertos, realizar una rotación amplia en el sentido de las agujas del reloj y otra en sentido contrario, parpadeando al final de cada rotación.
  • Abrir y cerrar los ojos con fuerza varias veces, contrayendo al máximo los músculos faciales y a continuación abrirlos al máximo y estirar la cara abriendo la boca.
  • Parpadear rápidamente durante unos 10 segundos, como si fuera el aleteo de un pájaro, y mantener los ojos cerrados durante medio minuto.
  • Abrir y cerrar los ojos lentamente.
  • Estirar el brazo hacia el frente y moverlo de lado a lado manteniendo un dedo levantado que habrá que seguir con la mirada, parpadeando al final de cada recorrido.
  • Estirar el brazo hacia el frente y moverlo de arriba a abajo manteniendo un dedo levantado que habrá que seguir con la mirada, parpadeando al final de cada recorrido.

Si detectamos molestias visuales lo recomendable es consultar a un/a profesional de la oftalmología para descartar otras posibles dolencias que requieran un tratamiento específico o tomar las medidas necesarias para prevenir y evitar la aparición de la fatiga visual o reducir su intensidad. Lo importante es que el tiempo que se trabaje frente a una pantalla no se convierta en un sufrimiento y que se haga con salud.

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