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En bici al trabajo. Bueno para la plantilla y para la empresa

Oscar Guila
Por Oscar Guila el jueves 19 de abril de 2018
Business Development Manager de Criteria.

Que el ejercicio físico resulta indispensable para mantener un buen estado de salud es algo que todo el mundo sabe, el problema es que a veces nos resulta complicado encontrar el tiempo (o las ganas) para calzarnos las deportivas y acercarnos al gimnasio, salir a correr o encontrarnos con la pandilla para jugar un partido de nuestro deporte favorito.

Una gran opción para superar este impedimento es convertir los desplazamientos diarios al puesto de trabajo en una fuente de ejercicio físico, y la mejor manera de hacerlo es sobre una bicicleta, ya que no requiere demasiado esfuerzo y es divertido.

Para promover el uso de este medio de transporte, llamar la atención sobre los derechos de los ciclistas y destacar sus beneficios para la salud y para la movilidad sostenible, cada 19 de abril se celebra el Día Mundial de la Bicicleta. El motivo de la elección de esta fecha se remonta al mismo día de 1943 cuando Albert Hofmann, conocido como "el padre del LSD", regresó a su casa después de haber ingerido esta sustancia a raíz de sus investigaciones; nos podemos hacer una idea de lo que debió ser aquel paseo para todas las personas que lo presenciaron para que haya perdurado hasta el día de hoy.

Pero lo importante es que si Albert Hofmann consiguió ir de su laboratorio a su casa montando en bicicleta a tope de LSD, el resto también podemos hacerlo (¡sin LSD de por medio, por supuesto!). Y es que usar las dos ruedas en los desplazamientos entre nuestro lugar de trabajo y nuestro hogar puede aportarnos muchos beneficios:

  • Evitaremos las aglomeraciones que se producen en el transporte público en las horas puntas.
  • Nos ofrece la libertad de cambiar de ruta, evitando la monotonía y permitiéndonos descubrir nuevos rincones de la ciudad.
  • Esquivaremos las huelgas o problemas técnicos que se puedan producir en otros medios de transporte.
  • Llegaremos más puntuales, ya que no dependemos de horarios de paso y no nos afectarán las retenciones de tráfico.
  • Ahorraremos dinero, ya que la bicicleta apenas tiene gastos de mantenimiento y en poco tiempo amortizaremos el coste de compra. Además, si nos movíamos en coche o moto podremos reduciremos su kilometraje, pudiendo alargar las revisiones y la sustitución de piezas por desgaste.
  • Contaminaremos menos y no haremos ruido, contribuyendo positivamente a la comunidad y al medio ambiente.
  • Si el trayecto incluye alguna zona verde, parque, mar o río podremos estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de sus olores, sonidos y estampas.
  • Nos sentiremos más saludables y con más energía, llegaremos de mejor humor al trabajo y desconectaremos más fácilmente a la salida, mejorando nuestro bienestar.
  • Y por si todos estos motivos fueran pocos, el más importante: mejoraremos de forma significativa nuestra salud.

Así lo demuestra un exhaustivo estudio publicado el pasado año por el British Medical Journal y realizado durante 5 años a más de 260.000 británicos/as de una media de edad de 53 años, que estableció que, en general, ir a trabajar en bicicleta estaba relacionado con un riesgo un 46% inferior de desarrollar una enfermedad cardíaca y un 45% menor de desarrollar cáncer.

Otro estudio anterior dado a conocer por el Journal of the American Heart Association y realizado durante 10 años a más de 20.000 suecos/as con una media de edad de 43,5 años, también reveló que aquellos/as que escogieron el desplazamiento en bici presentaban un riesgo un 39% menor de obesidad, un 11% menos de riesgo de presión arterial alta, un 20% menos de riesgo de colesterol alto y un 18% menos de riesgo de diabetes.

También las empresas deberían mostrarse interesadas en que su plantilla utilice la bicicleta como medio de transporte, ya que reduce el absentismo y los gastos derivados de las bajas médicas, gracias al incremento en los niveles de salud; mejora el ambiente de trabajo y la retención del talento, puesto que las personas llegan de mejor humor y con más energía; y favorece la imagen de la empresa, contribuyendo a reforzar su apuesta por las personas, el medio ambiente y la Empresa Saludable.

Para fomentar su uso, dependiendo de su tamaño y capacidad, las organizaciones pueden tomar diferentes medidas como facilitar espacios para dejar las bicicletas, subvencionar parte de su coste de adquisición u ofrecer una pequeña flota propia, habilitar vestuarios y duchas para aquellas personas que tengan que realizar trayectos más largos o difíciles o gratificar a quienes hagan sus desplazamientos sobre dos ruedas.

Esta última medida ya se ha llevado a la práctica en diferentes lugares. Empresas y organismos belgas ofrecen hasta 22 céntimos por kilómetro y en Francia hasta 25. También en España podemos encontrar algunos ejemplos; quizá el más destacado, por la dimensión de la empresa, sea el de Liberty Seguros que ofrece 37 céntimos por cada kilómetro recorrido en bici a los/as más de 1.000 empleados/as que tiene en sus tres sedes de Madrid, Barcelona y Bilbao.

Cada vez van quedando menos excusas para no ir en bici al trabajo, ya que las ciudades están más y mejor preparadas: cuentan con más kilómetros de carriles dedicados, se da más prioridad a las dos ruedas frente a otras alternativas de movilidad más contaminantes, más poblaciones optan por ofrecer un servicio público de alquiler de bicicletas y se instalan aparcamientos más seguros en las calles.

Si todavía estás dudando, sacude el polvo a tu vieja bicicleta, hincha sus ruedas, engrasa la cadena y empieza a moverte de otra manera, de mejor manera. ¡Haz la prueba!

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