Automatización de puestos de trabajo, la cuarta revolución industrial

Publicado por Hugo da Silva el martes 11 de abril de 2017
Tiempo de lectura aproximado: 3 minutos

Las primeras revoluciones industriales permitieron que la tecnología reemplazara a los músculos; la cuarta revolución industrial está llamada a ser aquella en que las máquinas reemplazarán al cerebro humano. Voces expertas vaticinan que el aumento en la capacidad de procesamiento de información, los avances en inteligencia artificial y la habilidad de las máquinas para aprender por si mismas (machine learning), van a provocar la desaparición de numerosos puestos de trabajo en un futuro cercano; hasta 8,7 millones (48%) de empleos en España según McKinsey Global Institute.

Sin embargo, estas cifras son difíciles de calcular ya que cada puesto de trabajo puede incluir múltiples actividades diferentes, cada una de las cuales tendrá un potencial de automatización particular. Así, según McKinsey, menos de un 5% de trabajos podrían automatizarse por completo, pero más del 60% de todas las ocupaciones poseen la capacidad de ser automatizadas en al menos un 30%.

¿Qué puestos son más susceptibles de ser automatizados?

Aunque el potencial de automatización puede variar considerablemente entre sectores y países, McKinsey apunta que con la tecnología actual existen tres categorías que son altamente automatizables. Se trata de los trabajos físicos en entornos predecibles -como fábricas y almacenes- y la compilación y el procesamiento de datos. En el lado contrario estarían aquellas actividades relacionadas con la gestión y el desarrollo del personal, la toma de decisiones, la planificación, las tareas creativas y las que conllevan relaciones personales.

La cuarta revolución industrial está llamada a ser aquella en que las máquinas reemplazarán al cerebro humano

Pero esto es con la tecnología actual. A medida que los sistemas se vayan sofisticando la robotización irá invadiendo más actividades, incluso aquellas que parecen más "seguras". Así, ya existen sistemas capaces de redactar de forma automática noticias en temas de deportes o sobre el estado de la Bolsa; y Magenta, el proyecto de machine learning de Google para creación artística, ya ha sido capaz de generar una melodía de piano de 90 segundos a través de una red neuronal artificial.

¿Esta transformación resultará positiva o negativa?

Existen dos visiones respecto a la invasión de los robots en los puestos de trabajo. La positiva contempla un escenario en el que gracias a esta tecnología las personas podremos disfrutar de mucho más tiempo libre gracias a que las máquinas asumirán buena parte de la carga de trabajo diaria. Además, éstas necesitan alguien que las diseñe, las construya y las repare, por lo que todavía se crearán más puestos de trabajo en torno a esta área.

La otra visión, pesimista, cree que la automatización de puestos de trabajo provocará que una enorme masa de personas trabajadoras de clase baja y media quede excluida del mercado laboral en favor de las máquinas, que aumentarán los beneficios de las grandes empresas, concentrando aún más la riqueza en las clases más altas.

Es complicado preverlo pero seguramente, como siempre, la realidad se encontrará en el punto medio. Aunque habrá ciertos puestos de trabajo que desaparecerán, a medida que los procesos se transformen por la automatización de tareas individuales, muchas personas realizaremos tareas complementarias a las que llevan a cabo las máquinas. Además, el sector de la informática y la robótica sufrirá un incremento en la necesidad de mano obra cualificada.

En un contexto así, la formación será clave para adaptarse a las nuevas profesiones que surjan alrededor de este sector y reorientar aquellos puestos de trabajo más afectados.

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