3 consejos para mejorar la receptividad de la plantilla en la formación

Publicado por Hugo da Silva el miércoles 28 de diciembre de 2016
Tiempo de lectura aproximado: 2 minutos

Es muy probable que en alguna ocasión te hayas visto en la obligación de asistir a un curso organizado por tu empresa y no hayas acabado de entender muy bien qué hacías ahí y sintiendo que estabas perdiendo el tiempo, lo que sin duda habrá hecho caer tu motivación y habrá evitado que le sacaras todo el provecho que podrías a la formación.

Cuando te planteas organizar alguna acción formativa para la plantilla de tu empresa debes considerar diversos aspectos como:

  • el contenido del curso;
  • la persona que va a impartir la formación, ya que es tan importante su conocimiento en la materia como su experiencia y calidad como docente;
  • la modalidad, presencial, on-line o blended;
  • o el lugar de impartición, que puede ser la propia empresa, si cuenta con las instalaciones adecuadas para ello, o unas instalaciones externas.

Pero además de todo esto, antes de iniciar cualquier curso es necesario que tengas en cuenta otras cuestiones básicas que no te supondrán un gran esfuerzo pero que ayudarán a sentar los cimientos y a mejorar la receptividad del alumnado, lo que evitará la pérdida de interés y la desmotivación.

#1 - Deja claro el por qué y para qué de la formación

No es suficiente con sentar al alumnado delante de un/a profesor/a o darle las credenciales para que pueda acceder a realizar un curso on-line. Es importante dejar claro el motivo por el que has decidido programar esa formación, lo que pretendes conseguir y lo que se espera de las personas participantes una vez hayan finalizado.

De esta manera, el alumnado sabrá en todo momento dónde se encuentra respecto a las expectativas de la organización y será consciente, durante el proceso formativo, de si su aprendizaje se encuentra alineado con esos objetivos.

#2 - Cubre una necesidad

Para que el alumnado considere relevante la formación que has programado y para que muestre interés debe comprender por qué es importante, no para la empresa, sino para él/ella como individuo/a, y cómo puede ayudarle a mejorar, tanto en su trabajo como en su vida.

La formación debe ayudar a las personas participantes a mejorar sus conocimientos y competencias de manera que éstas les resulten útiles y productivas, no solo para las tareas que desempeñan en su puesto actual sino de manera transversal y para su futuro.

#3 - Ve al grano

El ritmo de vida que llevamos nos deja poco tiempo libre para el ocio por lo que debemos aprender a sacarle el máximo provecho al tiempo que tenemos en todos los ámbitos de nuestra vida.

Una formación que se alarga en conceptos poco relevantes o que da vueltas sobre el mismo eje una y otra vez sin avanzar frustrará al alumnado, haciéndole sentir que está perdiendo un tiempo muy valioso, por lo que aunque esté presente su cerebro desconectará de la clase.

Si en cambio la formación aborda los temas clave que se deben alcanzar de forma clara y concisa el contenido se podrá concentrar en menos tiempo, lo que hará que cada minuto de la clase sea valioso y obligará a cualquiera que esté presente a prestar la mayor atención y estar realmente concentrado/a para no perderse nada.

Como ves, es muy sencillo mejorar la percepción que puede tener la plantilla de tu empresa respecto a la formación que organizas y de esta manera que esté más predispuesta a aprender. Con estas tres sencillas acciones le darás un contexto y un sentido al alumnado para que pueda mejorar el aprovechamiento de su aprendizaje.

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